PARTE 2 / Mi esposo dijo que se marchaba dos años a Canadá. En cuanto se fue, tomé una decisión que cambió todo

oportunidad: una empresa canadiense le ofrecía un puesto importante en Toronto y un sueldo excelente.

—Es nuestra oportunidad, Clara. Dos años de sacrificio y después ya no tendremos que preocuparnos por el dinero.

Le creí. Incluso empecé a buscar hoteles en Toronto para visitarlo.

Todo cambió una noche, cuando busqué una factura antigua en su despacho. Entre varios papeles encontré una carpeta. En la primera página aparecía una dirección de Miami Beach: el contrato de alquiler de un apartamento de lujo frente al mar.

No era una estancia de trabajo.