en aquella prisión.
Era una funcionaria respetada.
Una mujer que siempre había defendido la disciplina y el cumplimiento de las normas.
Pero las imágenes mostraban algo que ningún informe podía justificar.
Ricardo ordenó revisar todas las grabaciones de aquella semana.
Encontraron otras seis visitas nocturnas.
Siempre el mismo guardia.
Siempre la misma autorización.
Y siempre la cámara interior de la celda dejaba de grabar durante varios minutos.
—Alguien manipuló el sistema —murmuró el técnico.
Ricardo golpeó suavemente la mesa.
—Conserven copias de todo. Nadie debe borrar ni modificar estos archivos.