quiero que sepa que podemos ayudarla y protegerla.
Carolina comenzó a llorar silenciosamente.
No lloraba como una mujer que acababa de descubrir que estaba embarazada.
Lloraba como alguien que llevaba demasiado tiempo guardando un secreto insoportable.
Horas después, el director Mendoza entró acompañado por una investigadora externa.
Se llamaba Laura Méndez.
—Carolina —comenzó Ricardo—, hemos encontrado irregularidades graves en los registros de seguridad.
Ella permaneció inmóvil.
—Sabemos que un funcionario entró varias veces en su celda sin autorización válida.
Carolina levantó lentamente la mirada.
El director continuó.
—Necesitamos saber si