alguien la amenazó o le hizo daño.
Durante varios segundos no respondió.
Después susurró:
—Me dijeron que, si hablaba, Ana sufriría las consecuencias.
Laura se acercó inmediatamente.
—¿Quién se lo dijo?
Carolina comenzó a temblar.
—Sergio.
Ricardo sintió un peso terrible en el pecho.
Aquello no era simplemente una violación del reglamento.
Era un posible abuso cometido contra una mujer completamente indefensa bajo la custodia del Estado.
Laura pidió que Carolina fuera trasladada a un área protegida, lejos de los funcionarios implicados.
También solicitó atención médica especializada y asesoría jurídica