independiente.
Pero Carolina tenía una sola preocupación.
—¿Dónde está mi hija?
La investigadora guardó silencio.
—Estamos verificando su situación.
Carolina se incorporó desesperadamente.
—¡Necesito saber si Ana está bien!
Laura tomó su mano.
—Vamos a averiguarlo.
Aquella tarde, Ricardo recibió otro informe.
Sergio Valdés no había solicitado voluntariamente su traslado.
Había sido enviado a otra prisión mediante una orden extraordinaria.
Firmada por Elena Vargas.
Pero había algo todavía más extraño.
Antes de trabajar en Santa Lucía, Sergio había sido empleado de una empresa privada de seguridad.
Una empresa cuyo propietario