EL HOMBRE AL QUE CRIÉ COMO A MI PROPIO HIJO

palabras dolían más que cualquier enfermedad.
El abogado me entregó un último sobre.
—Esto debía dárselo únicamente si aceptaba escuchar toda la historia.
Lo abrí.

Era una carta escrita por Iván desde el hospital.
Las primeras líneas hicieron que las lágrimas aparecieran sin pedir permiso.
*”Madre… si todavía me permites llamarte así, necesito verte una vez más. No para que me salves del dinero que perdí. Necesito pedirte perdón por haber olvidado quién me enseñó a vivir cuando no tenía absolutamente nada.”*
Doblé lentamente la carta.
Miré al abogado.
—¿Dónde