personas me decían que estaba cargando un problema ajeno, yo veía a un niño que necesitaba volver a confiar en alguien.
Vendía pan casero por las mañanas.
Lavaba uniformes escolares.
Arreglaba cortinas.
Todo para que Iván pudiera estudiar.
Cuando no alcanzaba para comprar carne, inventaba cualquier excusa para decirle que yo ya había cenado.
Él prometía que algún día cambiaría mi vida.
Escribía pequeñas notas y las escondía entre los frascos de la cocina.
*”Cuando tenga dinero, nunca dejaré que trabajes otra vez.”*
Las guardé todas.
Con el tiempo terminó
EL HOMBRE AL QUE CRIÉ COMO A MI PROPIO HIJO