los dos. Javier había registrado las aportaciones únicamente bajo su expediente. Después de liquidar la deuda matrimonial, siguió descontando a Maribel exactamente la misma cantidad que ella creía destinada al préstamo y la enviaba a aquel ahorro. Parte del dinero sí provenía de él. Otra parte llevaba catorce meses saliendo del sueldo de mi hermana sin que ella supiera que estaba financiando una vivienda.
—Te iba a sorprender —dijo. Maribel soltó una risa que terminó en llanto. —¿Sorprenderme con una casa que pagué sin saberlo? Javier insistió en que no
MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA