comenzaran a cambiar.
Al contrario.
Aprendimos que crecer también significaba permitirnos tomar caminos diferentes sin dejar de acompañarnos.
Todavía conservo aquella libreta azul.
A veces la abro cuando tengo un día difícil.
Leo las notas infantiles.
Los pequeños dibujos.
Las listas de cosas que Ethan quería hacer para ayudarme.
Y siempre termino regresando a una frase escrita cuando teníamos doce años:
“NO DEJAR QUE MADDIE PIENSE QUE NADIE LA QUIERE”.
Durante seis años, mi madre guardó aquel secreto porque creía que así me protegía.
Se equivocó al ocultarme la verdad