MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

causaba problemas.

Pero aquella mañana descubrí que, sin darme cuenta, también le había enseñado a tener miedo de incomodar a los demás.

Le había enseñado que a veces era mejor guardar silencio para evitar conflictos.

Y Renata tuvo que aprender por su cuenta que hacer lo correcto puede significar precisamente lo contrario.

Hablar.

Insistir.

Entregar un documento aunque tu madre te haya dicho que no.

Buscar a alguien que todos los demás olvidaron.

Y subir a un escenario con una figura de cartón mientras doscientas personas se burlan de ti.