MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

Hace poco encontré a Renata revisando unas fotografías de su graduación.

En casi todas aparecía sonriente junto a sus amigas.

Pero había una imagen que me hizo detenerme.

Alguien la había tomado desde la parte trasera del gimnasio.

Mi hija estaba de pie frente al micrófono.

Sostenía la figura de Emiliano con un brazo.

Con la otra mano extendía aquel documento sellado.

El director estaba frente a ella.

Y detrás se veían decenas de rostros observando.

—¿Te arrepientes? —le pregunté.

Renata levantó la mirada.

—¿De qué?

—De haber hecho aquello