El multimillonario fingió viajar a Canadá porque sospechaba que su ama de llaves hacía algo a sus hijas cuando él no estaba. Regresó en secreto y encendió las cámaras ocultas… Pero 45 minutos después, salió de la sala de seguridad pálido y caminó directamente hacia su prometida.

puse de pie.

—No me toques.

Se quedó inmóvil.

—¿Qué te pasa?

—Tengo cámaras.

Su cara cambió.

—¿Qué?

—30 cámaras.

Retrocedió.

—Hoy no fui al aeropuerto.

El color desapareció de su rostro.

—Estuve mirando todo.

—Alejandro…

—Escuché cómo amenazaste a Marisol.

Renata comenzó a negar con la cabeza.

—Estaba alterada.

—Vi cómo tratabas a mis hijas.

—Necesitan disciplina.

—No eres su madre.

Mi voz retumbó por toda la sala.

—Y jamás lo serás.

Renata empezó a llorar.

—Estoy bajo mucha presión por la boda.

—La boda no existe.

Se quedó