cuatro años fue mi único refugio en el mundo—. Lleva el relicario que mandé a forjar con el metal de mi primera medalla en Bosnia. ¿Tienes idea de lo que significa haber vivido sesenta meses creyendo que me habías borrado de tu vida para irte con el auditor que firmó la auditoría de mi brigada?
Una risa amarga, helada y rota se me escapó de la garganta, rebotando contra los paneles de caoba del pasillo.
—¿El auditor? ¿Todavía sigues repitiendo el libreto que te escribió Valeria en aquel informe confidencial?