silencio.
—Mi abuelita tenía una cita con el cardiólogo y mi tía tuvo que acompañarla.
Todos mis compañeros van a tener a alguien.
Yo le dije a una niña que mi papá vendría.
Bajó la mirada, avergonzada.
—Sé que mentir está mal, pero ella se burlaba de mí porque nunca vienen mis papás.
Uno de los escoltas se acercó.
—Licenciado, tenemos que irnos.
La reunión empieza en 20 minutos.
Alejandro debía cerrar un contrato de transporte por 32 millones de pesos.
—Lo siento, pequeña.
Tengo un compromiso importante.
Sofía asintió