rápidamente, intentando sonreír.
—Está bien.
Gracias por escucharme.
Comenzó a caminar hacia la puerta, pero se volvió una última vez.
—Por si cambia de opinión, guardé una silla en la tercera fila, del lado izquierdo.
Levantó tímidamente el programa.
—Tiene un papelito que dice “Familia”.
Alejandro la observó desaparecer.
Durante unos segundos recordó algo que llevaba casi 30 años intentando olvidar.
Tenía 17 cuando su padre prometió asistir a su ceremonia de graduación.
Alejandro esperó toda la mañana mirando una silla vacía.
Al terminar, descubrió que su padre había enviado