profundamente.
Más de 1 año antes había empezado a prepararse para unas oposiciones policiales.
No se lo contó a ninguno de sus hermanos.
Mucho menos a Carmen.
Durante meses estudiaba cuando terminaba su trabajo en una empresa de logística.
Entrenaba antes del amanecer.
Ahorró para pagar una academia y rechazó varias reuniones familiares diciendo que estaba haciendo horas extra.
Álvaro frunció el ceño.
—¿Aquellos domingos también?
Diego asintió.
—También.
Había superado las pruebas teóricas.
Después las físicas.
Luego llegaron entrevistas, comprobaciones y una revisión exhaustiva de su pasado.
Aquella parte