a Álvaro.
—No os culpo.
Os di motivos.
Después volvió hacia Carmen.
—Pero mamá nunca habló de mí como si estuviera perdido.
Los ojos de Carmen comenzaron a humedecerse.
Diego señaló discretamente su uniforme.
—Quería enseñártelo cuando estuviera seguro de haberlo conseguido.
Aquella tarde había participado en el acto final que cerraba una etapa de su formación y confirmaba su incorporación.
Su idea había sido aparecer en casa a las 17:30.
Carmen abriría la puerta.
Él estaría uniformado.
Le diría que había alguien que necesitaba su ayuda y la