devolvértelo antes de que lo necesitaras.
—Lo necesité durante 4 años.
Me visteis estudiar después de trabajar.
Me visteis pedir una prórroga para pagar la matrícula.
Mi padre intentó tocarme la mano.
La retiré.
—Ricardo me ha enseñado la oferta por las máquinas.
Se quedó mirando los papeles.
—Pensé que podía levantar el negocio.
—Y decidiste que yo pagaría si te equivocabas.
Tardó en contestar.
—Sí.
Aquella respuesta me hizo más daño que sus excusas.
Había pasado años intentando entender unas cuentas que nunca me habían contado completas.
Mi madre