y una servilleta húmeda.
La cena destinada a quien pagaba también la compra.
Me llamo Clara, tengo 34 años y aquella casa de Azuqueca de Henares estaba a mi nombre desde hacía 3.
Cuando cerró el taller de mi padre, mis padres no pudieron seguir pagando sus deudas.
Compré la vivienda mediante escritura, aporté mis ahorros y contraté una hipoteca.
El dinero de la operación permitió saldar lo que debían.
Acordamos que viviríamos juntos y ellos asumirían comida y suministros.
Yo acabé pagando casi todo.
Iván llegó después, supuestamente mientras