mis papeles.
No estaba.
—Tu padre guardó cosas en el garaje —dijo Sonia.
Dentro de un archivador encontré la carpeta y un sobre amarillento con mi nombre, escrito por mi abuela Carmen.
Había un extracto de una cuenta infantil a mi nombre.
Saldo: 18.400 €.
Debajo, una orden de retirada por el importe completo, firmada por mi padre cuando yo tenía 17 años.
El destino era su taller.
Durante toda la carrera me habían dicho que mi abuela nunca había conseguido ahorrar para mis estudios.
PARTE 2
Me senté en