Mi madre cambió la cerradura de la casa que yo pagaba. Al volver del trabajo, me dejó la cena en el patio: “Tú entras cuando dejes de oler así”. Mi padre me oyó suplicar y tampoco me abrió la puerta.

padre.

Miró el sobre y se apoyó en el marco.

—Son cosas antiguas.

—Tienen mi nombre.

Mi madre se acercó.

—No empieces otra guerra.

Bastante tenemos.

Inés me pidió que guardase los documentos y saliéramos.

Ya en su despacho, ordenamos las fechas.

La retirada se había hecho antes de que yo cumpliera 18 años; mi padre figuraba como representante en la cuenta.

—El extracto demuestra un movimiento —dijo—.

Vamos a comprobar lo demás antes de sacar conclusiones.

Pedí información a la entidad, aunque me advirtieron de que localizar documentación tan