Porque no había nada heroico en aquello.
Un guerrero suena a alguien que levanta la cabeza.
Yo metía la cabeza en el lavabo.
Un guerrero suena a alguien que elige su batalla.
Yo no había elegido nada.
Me despertaba con sabor a metal en la boca. Las manos me hormigueaban tanto que a veces no podía sujetar bien una taza. El pelo se me quedó en la almohada. Mi cuerpo olía distinto. Me cansaba al cruzar el pasillo.
Y aun así, cuando venía alguien a visitarme, yo sonreía.
Traían bizcochos,