se cerró a su espalda y, segundos después, oyó la llave girar.
Permaneció casi 1 hora dentro del coche. Tenía amistades a las que podía llamar, pero la vergüenza le impedía explicar que su propia familia la había dejado fuera a 2 días de Navidad.
Al revisar la cuenta corriente vio que le quedaban 22 €.
Fue entonces cuando recordó la tarjeta de su abuelo Joaquín.
3 años antes, poco antes de fallecer, él se la había entregado junto a una nota: “Para cuando de verdad la necesites. No la mires