Verónica y Rubén a instalarse mejor en el departamento. Ya nos comprometimos.
—Mamá, Joaquín acaba de morir.
—Lo sé, pero tú eres fuerte.
Así que enterré a mi esposo casi sola. Solana, mi mejor amiga, estuvo conmigo. Los compañeros de Joaquín lloraron de verdad. Mis padres, Verónica y Rubén llegaron tarde, se sentaron atrás y se fueron rápido.
Mateo siguió en coma durante 6 meses. Yo le leía, le hablaba de béisbol, le contaba que su papá estaría orgulloso. Mi familia lo visitó tres veces, siempre con prisa.
Y una