mucho tiempo.
Cuando el funcionario me entregó el documento, miré mi reloj.
Eran las 12:40.
Saqué mi celular y abrí la aplicación bancaria.
Primera tarjeta adicional: Graciela Ramírez.
Cancelar.
Segunda tarjeta: Graciela Ramírez.
Cancelar.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.
Las notificaciones empezaron a llegar una tras otra.
Diego me observó con el ceño fruncido.
—¿Qué estás haciendo, Mariana?
—Terminando algunos pendientes.
—¿Qué pendientes?
No respondí.
Cerré la sexta tarjeta, después la séptima y finalmente la octava.
Todas estaban vinculadas a cuentas y líneas de crédito de las que yo era titular