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—Con estas tarjetas cubrimos lo que falta del enganche inicial. Después vemos los demás pagos.
Fue entonces cuando levanté la mirada.
—Esas tarjetas ya no funcionan.
Mi exsuegra se quedó inmóvil.
—¿Cómo que no funcionan?
—Las cancelé.
Diego se acercó inmediatamente.
—Mariana, dime que estás bromeando.
—No estoy bromeando.
Graciela abrió los ojos, indignada.
—¡No puedes hacerme eso! ¡Esas son mis tarjetas!
—No, señora Graciela. Usted solamente era la usuaria adicional. Las cuentas siempre fueron mías.
Fernanda dejó de sonreír.
—¡Pero necesitamos pagar hoy! ¡El departamento está apartado!
—Entonces