le llenaron los ojos de lágrimas.
—No, Eloise. No es eso lo que quiero decir.
Se dejó caer en la silla junto a mi cama y se cubrió el rostro con las manos. Cuando por fin volvió a mirarme, se veía profundamente cansado.
—Perdóname. Eso me salió muy mal.
—Entonces explícame qué quisiste decir.
Ethan miró de nuevo a Lily.
—Hay algo sobre mí que tienes que saber.
Lo miré fijamente.
—Algo que debí contarte hace mucho tiempo.
—¿Cuánto tiempo?
Tardó en contestar.
—Me convencí a mí mismo de que