esperaba encontrar algunos movimientos extraños.
Encontramos mucho más.
Durante 4 años, Mauricio me había dicho que casi todo su sueldo iba al crédito hipotecario de un departamento que supuestamente estábamos pagando como inversión.
Por esa razón yo cubría guardería, supermercado, seguros, servicios y prácticamente todos los gastos de Renata.
Pero el dinero de Mauricio no estaba pagando ninguna propiedad.
Cada mes transfería cantidades a Karina.
18,000 pesos.
27,000.
35,000.
Una vez, 92,000.
En total habían salido más de 860,000 pesos de nuestras cuentas y ahorros.