Una niña de 7 años entró empapada a la comisaría sosteniendo a su hermana gemela y dijo: —Mi papá la obligó a beber algo. Luego se quitó el zapato y sacó una jeringa escondida bajo la plantilla. 11 minutos después, una camioneta negra frenó frente a la puerta. La niña miró por el cristal, empezó a temblar y susurró: —Es él. La agente vio al hombre acercarse… y cerró la comisaría con llave.kara

Pude intercambiar las jeringas.

Camila habló desde la puerta.

—No fue un accidente.

Todos nos giramos.

Tenía lágrimas en los ojos.

—Papá me dijo que mañana, cuando Renata estuviera enferma en casa de mamá, todos iban a descubrir que mamá era mala.

Esteban palideció.

Fue la primera reacción auténtica que le vi aquella tarde.

La segunda llegó cuando le pusimos las esposas.

Pero todavía no entendíamos lo más grave.

Porque horas después, cuando revisaron su teléfono y su computadora con autorización judicial, descubrimos que Renata nunca había sido el verdadero