Pude intercambiar las jeringas.
Camila habló desde la puerta.
—No fue un accidente.
Todos nos giramos.
Tenía lágrimas en los ojos.
—Papá me dijo que mañana, cuando Renata estuviera enferma en casa de mamá, todos iban a descubrir que mamá era mala.
Esteban palideció.
Fue la primera reacción auténtica que le vi aquella tarde.
La segunda llegó cuando le pusimos las esposas.
Pero todavía no entendíamos lo más grave.
Porque horas después, cuando revisaron su teléfono y su computadora con autorización judicial, descubrimos que Renata nunca había sido el verdadero