otra jeringa.
Salí acompañada por mi compañero.
—Doctor, coloque la mochila sobre el cofre de la patrulla.
Esteban soltó una risa seca.
—No tienen derecho a revisar las cosas de mis hijas.
—Colóquela sobre el cofre.
Su sonrisa desapareció.
Lo hizo.
Dentro del bolsillo delantero encontramos otra jeringa idéntica y parte de una etiqueta de farmacia.
El medicamento no estaba recetado para Renata.
Estaba a nombre de Esteban.
Y era un sedante para adultos.
—Fue una confusión —dijo inmediatamente—. Preparé mi medicamento al mismo tiempo que el de mi hija.