Una niña de 7 años entró empapada a la comisaría sosteniendo a su hermana gemela y dijo: —Mi papá la obligó a beber algo. Luego se quitó el zapato y sacó una jeringa escondida bajo la plantilla. 11 minutos después, una camioneta negra frenó frente a la puerta. La niña miró por el cristal, empezó a temblar y susurró: —Es él. La agente vio al hombre acercarse… y cerró la comisaría con llave.kara

había visto.

Su historia no cambió ni una vez.

Su padre había preparado el líquido en la cocina.

Renata había intentado apartar la cara.

Él le había sujetado la barbilla.

Después le había ordenado a Camila que no hablara del asunto con su madre.

—¿Tus papás viven juntos?

Camila negó.

—Mamá vive en otra casa. Papá dice que ella quiere quitarnos de su vida.

Aquello me hizo prestar todavía más atención.

Busqué en el sistema si existía algún reporte relacionado con las niñas.

Había uno.

Lo habían realizado 11 minutos