Una camioneta negra se detuvo frente a la comandancia.
Un hombre con saco oscuro bajó bajo la lluvia.
Llevaba un teléfono en una mano.
En la otra sostenía una mochila infantil rosa.
Camila quedó completamente inmóvil.
Renata soltó un gemido.
—Es él.
Me levanté.
Caminé hacia la entrada.
Y cerré la puerta con llave.
Parte 2: El doctor Esteban Luján golpeó el vidrio.
—¡Oficial! ¡Abra inmediatamente! ¡Mis hijas están ahí!
Camila escondió a Renata detrás del mostrador.
Yo permanecí frente a la puerta.
—La ambulancia viene en camino, doctor.
Su