límite impuesto por Mariana.
Pero paralelamente hizo algo que ella no sabía.
Contrató abogados y especialistas financieros para revisar el antiguo caso del rancho Robles.
Cuando finalmente obtuvo los primeros resultados, pidió hablar con Mariana.
—El dinero que desapareció nunca llegó a una cuenta tuya —dijo colocando documentos sobre la mesa—. Se dividió en transferencias pequeñas durante varios meses.
Mariana observó las hojas.
—Entonces, ¿quién lo tomó?
Alejandro deslizó un documento hacia ella.
El beneficiario final estaba vinculado con una empresa fantasma creada por Rodrigo Robles, hijo de don Ernesto.