pasó frío. Hubo semanas en las que yo comía una vez al día para que a ella no le faltara. Y ese hombre seguía viviendo como si nada.
Presentaron nuevas pruebas ante las autoridades.
La noticia explotó en el pueblo.
Por primera vez, los Robles estaban siendo cuestionados.
Rodrigo apareció días después en el rancho de Alejandro.
—Podemos arreglar esto —dijo nervioso—. Dígale a Mariana que le pagaré. Casa nueva, dinero, lo que quiera.
—Tú no destruiste una pared que pueda repararse con dinero. Destruiste su nombre.
Rodrigo insistió.
La