proteger a su hijo?
Lucía bajó los ojos.
—No solamente lo permitió. Él decidió hacerlo.
Aquella misma tarde Mariana llegó al rancho.
Leyó cada hoja sin decir una palabra.
Una de ellas contenía instrucciones enviadas por don Ernesto a un abogado de la familia: debían centrar cualquier revisión interna en Mariana porque ella tenía acceso administrativo a las cuentas.
Otra registraba una reunión previa donde Rodrigo reconocía movimientos no autorizados.
La prueba más dolorosa era una anotación de don Ernesto.
“Rodrigo devolverá el dinero. El problema debe quedar en la