Sofía perseguía mariposas entre unas plantas recién sembradas.
—Ese es justamente el problema.
Alejandro esperó.
—Nunca dejé de quererte por completo.
Él contuvo el aire.
—Pero querer a alguien no borra veintiséis años. No convierte automáticamente el abandono en una equivocación pequeña.
—Lo sé.
—Yo necesito algo más que amor.
—Dime qué.
Mariana finalmente lo miró.
—Necesito saber que cuando la vida deje de parecerte bonita también vas a estar aquí.
Alejandro no hizo otra promesa grandiosa.
Solo respondió:
—Entonces observa.
Y eso hizo ella.
Observó.
Pasaron los meses.
Alejandro