asistió.
Había roto prácticamente toda relación con Rodrigo y mantenía una convivencia distante con su padre, pero su decisión de decir la verdad le había permitido comenzar una vida propia.
Mariana nunca llamó heroína a Lucía.
Tampoco olvidó sus años de silencio.
Pero aceptó que una persona puede haber sido cobarde y aun así elegir finalmente hacer lo correcto.
Con el tiempo Mariana terminó sus estudios y comenzó a administrar parte de las operaciones agrícolas de Alejandro.
No porque fuera “la esposa del dueño”.
Precisamente eso dejó claro desde el