El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

Cada intento de borrado.

Cada segundo.

Borrar una pantalla no borra la verdad.

Solo añade otro delito.

Llevaron a don Manuel a una celda gris.

Le quitaron sus pertenencias.

Sergio se quedó con su móvil en el bolsillo en vez de registrarlo como correspondía.

Otro error.

Otra prueba.

La puerta de la celda se cerró.

Don Manuel se sentó en el banco metálico, cerró los ojos y empezó a contar.

No por miedo.

Por precisión.

Afuera, Marta sacó su teléfono y escribió notas.

No sabía exactamente qué había visto.

Pero