PARTE 1
—Firma y desaparece de mi vida. No has construido nada y, cuando salgas de aquí, tampoco tendrás nada que reclamar.
Álvaro Roldán soltó la frase delante de la jueza con una sonrisa demasiado tranquila para un hombre que acababa de poner fin a 6 años de matrimonio. Después estampó su firma en el convenio de divorcio, dejó el bolígrafo sobre la mesa y miró a Lucía Valverde como si acabara de despedir a una empleada. Su abogado, César Beltrán, ni siquiera intentó disimular la satisfacción. Sobre el papel,