Regresé para castigar a mi hija por haber desperdiciado 58,000 pesos. Pero en la escuela la encontré guardando medio bolillo para la cena. Cuando la orientadora abrió su expediente, señaló una frase y preguntó: —Señor Salgado, ¿por qué aquí dice que usted nunca le ha enviado dinero kara?

comenzaron a temblar.

—Se los regresé a la abuela.

—¿Por qué?

—Me dijo que tu empresa estaba teniendo problemas y que necesitabas recuperar el dinero.

Tuve que respirar varias veces.

—Sofía, dime todo.

Al principio hablaba con frases cortas.

Después comenzaron a salir 5 años de mentiras.

Teresa le decía que yo estaba cansado de mantenerla.

Que las deudas médicas de Carolina me habían dejado sin dinero.

Que ninguna mujer querría estar conmigo porque Sofía era una carga.

—La abuela decía que tenía que costarte lo menos posible para que