Regresé para castigar a mi hija por haber desperdiciado 58,000 pesos. Pero en la escuela la encontré guardando medio bolillo para la cena. Cuando la orientadora abrió su expediente, señaló una frase y preguntó: —Señor Salgado, ¿por qué aquí dice que usted nunca le ha enviado dinero kara?

vuelvas a hablarle así.

Teresa abrió los ojos.

—¿Qué te pasa?

Entré y dejé una carpeta sobre la mesa.

—5 años de movimientos bancarios.

—No entiendo.

—Más de 4 millones de pesos.

Su rostro perdió color.

Daniel abrió la carpeta.

—¿Qué es esto?

—El dinero que envié durante 5 años para que Sofía no necesitara nada.

Mi madre levantó la voz.

—¡No todo era para ella!

—Correcto. También pagaba servicios, mantenimiento y tus gastos. Pero explícame por qué mi hija tiene anemia mientras tú recibías decenas de miles de pesos