una sonrisa enorme.
Encima, con letras torcidas, ponía:
“Mateo también viene.”Yo me quedé mirando aquel dibujo tanto rato que una enfermera se acercó preocupada.
“¿Estás bien?”
No supe qué contestar.
Porque sí
Y no
Porque una madre que ha perdido a un hijo nunca está bien del todo.
Pero aquel día entendió que estar rota no significa estar vacío.
A veces, por las grietas, entra alguien.
Un perro
Un hombre tatuado
Una niña que vuelve a reír.
Un recuerdo que ya no duele solo.
En diciembre, cerca del cumpleaños