agujero tan grande.
Dos días después mi abogada recibió una llamada.
La auditoría interna había encontrado suficiente evidencia para solicitar medidas sobre los ingresos y activos de Ricardo.
Nosotros, por nuestra parte, ya teníamos documentados meses de pensión vencida.
Presentamos todo ante el juzgado familiar.
Esta vez Ricardo no pudo alegar que estaba atravesando un mal trimestre.
Había documentos demostrando cuánto gastaba mientras dejaba de cumplir con su hija.
El juez ordenó garantizar la pensión atrasada y establecer un mecanismo directo de pago para proteger a Sofía.
La investigación corporativa