Un granjero sordo se casa con una chica obesa por una apuesta; lo que ella le sacó del oído a su esposo dejó a todos atónitos.myyha/?

del brazo. Elías lo golpeó de un empujón seco que lo lanzó contra el corral. Los caballos se inquietaron. Tomás llevó la mano al cinturón, donde Clara sabía que guardaba una navaja.

Y en ese instante, sonó otra voz desde la entrada del rancho.

—Yo no haría eso si fuera tú.

Era don Benjamín Salgado, un ranchero mayor que vivía varias leguas al norte, acompañado por otros dos vecinos armados. Habían oído rumores, habían visto movimientos extraños, y decidieron acercarse.

No todos en el mundo miraban hacia otro lado.

Benjamín