Finge ser mi esposa, dijo un hombre de la montaña—Pero al probar lo que era estar con ella, rompió su única condición kara

deudas, contratos ni mañanas.

Esa noche el catre quedó vacío.

Semanas después, el invierno empezó a ceder. Mateo cortó el catre y usó la madera para reparar una repisa. Clara no dijo nada, pero sonrió al verlo.

Entonces aparecieron huellas de caballos en el barro.

No era Lucio.

Eran 3 jinetes.

Y el hombre que iba adelante llevaba bajo el brazo la carpeta oficial con la que podía quitarles la tierra ese mismo día.

PARTE 3

El primer jinete era el licenciado Barragán, albacea del testamento. El segundo era un