—¿Qué quiere decir?
Miré por la ventana hacia mi jardín recién cortado.
Los bordes estaban perfectos.
El camino parecía otro.
Mi casa parecía menos abandonada.
Y yo, de pronto, también.
—Mañana voy a hablar con dos vecinas —dije—. Una tiene la hiedra que se le mete ya por la ventana. La otra lleva meses diciendo que necesita que alguien le limpie el patio. No te prometo nada. Pero sí puedo decirles la verdad.
—¿Qué verdad?
—Que trabajas bien.
Álvaro abrió la boca, pero no dijo nada.
—Y escucha bien —añadí—.