Mi hijo de 13 años llevaba 6 meses lavando platos para comprarse una bicicleta. Una noche lo vi esconder un montón de dinero. Días después volvió cubierto de lodo y con la ropa rota. Entonces su jefe me llamó y preguntó: —Señora, ¿sabe qué hace Mateo con cada pago? Le dije que ahorraba para su bicicleta. Guardó silencio. —Entonces ya es hora de que sepa la verdad.

sabía lo del canal. Lucía se enteró esta tarde. Le dijo que no aceptaría un peso más.

Miré los platos rotos.

Don Ernesto asintió.

—Mateo insistió. Ella se negó. Empezaron a discutir. Un empleado chocó con una bandeja.

Entonces comprendí la llamada.

—Cuando usted dijo que había intentado hacerlo otra vez…

—Estaba intentando darle su sueldo de hoy.

Parte 3

Me volví hacia Mateo.

—¿Por qué no me dijiste nada?

Se limpió los ojos con la manga.

—Porque me ibas a hacer dejar el trabajo.

—Te persiguieron.

—Lo sé.

—Pudieron