Mi esposo me humilló en la fiesta de la empresa por otra mujer, pero una caja le borró la sonrisa

La caja

Poco después, don Raúl tomó el micrófono.

—Antes de seguir disfrutando, quiero reconocer a Gustavo por sus doce años con nosotros.

Dos empleados trajeron una caja grande y la dejaron frente a él. Gustavo se acomodó la camisa, orgulloso, mirando alrededor como quien espera aplausos. La abrió.

Adentro había una placa enmarcada y una carpeta de despedida que decía: “GRACIAS POR 12 AÑOS, GUSTAVO”.

—También queremos desearle suerte en lo que viene —siguió don Raúl—, porque ayer fue su último día oficial con nosotros. Presentó su renuncia hace