Parte 2: La casa que ya no podían quitarmekara

—El departamento era para los niños. No queríamos dejarte sin nada.

—Entonces, ¿por qué el borrador decía que yo necesitaba una evaluación para administrar mi propio dinero?

Verónica se secó la cara.

—Mauricio dijo que era solo una formalidad.

Miré a mi hijo.

—¿Eso le dijiste?

Él cerró los ojos.

Y entendí que no necesitaba una confesión perfecta.

Los documentos ya hablaban.

La devolución del dinero no fue inmediata. La abogada inició los procedimientos correspondientes y se congelaron los activos de la empresa mientras se investigaban las transferencias.

Mauricio tuvo