hombre aclaró la garganta.
Mariana siguió hablando.
—Ninguna de las dos cosas es cierta.
Me miró.
—Mi cuerpo huele diferente. Mi marido ha tenido arcadas. Yo he llorado por ello. Bruno probablemente ha sido el más valiente de esta casa.
Nadie sabía qué decir.
—Pero seguimos aquí —continuó.
Respiró con dificultad.
—Estoy cansada de que la gente crea que morir
es algo limpio, bonito o inspirador.
Una vecina empezó a llorar.
Mariana la observó.
—Si alguna vez quisiste escapar justo cuando alguien que amas más te necesitaba… eso no significa